3/5/20

La decisión de Sophie

Recientemente recibimos en casa la visita de un empleado municipal del ayuntamiento de Tierz que nos obsequió con una mascarilla quirúrgica, de esas que son desechables. Una mascarilla por casa, independientemente del número de habitantes.



Desconozco de quien ha sido la idea. No sé si debo agradecer a la corporación municipal, al gobierno comarcal o a la diputación provincial tamaño regalo. Desconozco si la mascarilla es obsequio generoso de un particular. Y, por supuesto, desconozco las intenciones últimas del caramelito, entre las cuales sólo acierto a barajar desde un intento ridículo de enmascarar (nunca mejor dicho) un desabastecimiento cuyo responsable final debiera investigarse, a un souvenir de la  ¿primera? pandemia de este siglo XXI.

En fin, que en mi casa se ha creado un dilema. ¿Quien de los cuatro debiera tener acceso, por una sóla vez y con un límite de cuatro horas, a la supuesta protección de dicho elemento?  ¿la persona de más edad? ¿el más afectado por patologías previas? ¿el más sano y robusto?
El caso es que en estos tiempos de nuevos heroísmos patrocinados por marcas comerciales (1), ríos revueltos de solidaria caridad y márketing de subvencionadas ONG´s (muy católicas algunas), y voluntarismos de lagrimita fácil, a las gentes pobres y conscientes tan sólo nos queda la gallardía y el sentido común: la mascarilla para quien sepa apreciar lo escaso y patético del gesto;en mi casa, nadie. Y, por ello mismo, que no nos trasladen a nosotros la decisión de Sophie.

¡¡Y NO ME JODAS!!. Cuando hemos sobrepasado ya ampliamente las 25.000 muertes en este país, ¿cómo puede frivolizarse de esta manera?
(1) Exclúyanse de esta consideración a personas y colectivos dignos de tal calificativo.

NOTA AÑADIDA POSTERIORMENTE:  Hace una hora, poco más o menos (lunes 4 mayo, 09:00 h) vuelve a pasar el empleado municipal peguntando cuántos habitantes somos en casa y entregándonos una mascarilla, del mismo tipo, por cada uno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario